Pinzón azul de Gran Canaria

Pinzón azul de Gran Canaria

Longitud: 17 cm
Longitud alar: 9,5-10 cm
Peso: 29-30 g
Periodo de cría: abril-julio
Puesta: 2 huevos
Incubación: 13-14 días
Vuelo: 17-18 días

Pinzón azul de Gran Canaria o Fringilla teydea polatzeki, de las dos subespecies endémicas de pinzón azul, ésta es la más amenazada. Su población apenas alcanza los 250 ejemplares, la mayor parte de los cuales vive en tan sólo dos bosques de pinar de la isla. El reducido tamaño de la población y su extremada localización suponen un riesgo cierto de extinción a medio plazo.

Ocupa sólo la isla de Gran Canaria; dentro de ella, cerca del 95% de la población habita los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales, al sudoeste de la isla. El resto está localizado en Tamadaba, en el sector noroeste.

BIOLOGÍA

El bosque de pino canario es su principal hábitat, aunque ocasionalmente puede desplazarse fuera de sus límites. Durante la época de cría parece preferir los pinares maduros, de mayor altura y con amplias copas que proporcionen una mayor cobertura; un buen sotobosque aumenta el aporte de insectos, principal fuente de alimento de los adultos de esta especie y, sobre todo, de sus pollos durante el periodo reproductor. Los piñones completan la dieta durante todo el año.

El periodo nupcial comienza en abril y puede prolongarse hasta el mes de agosto. No ponen más de dos huevos y, en una buena parte de los casos, no consiguen sacar adelante más de un pollo (la media es de 1,25).

Tras la cría, los jóvenes pueden desplazarse a distancias de hasta 5 km, o probablemente más, lo que permite la colonización de nuevas zonas de pinar y podría garantizar la expansión de la especie si se mantuviera su hábitat intacto.

HABITAT

Es una especie sedentaria, aunque no hay demasiada información de sus desplazamientos.
AMENAZAS

La destrucción del hábitat y la captura de ejemplares parecen ser las causas que han llevado a esta especie a su situación actual. A lo largo de los últimos siglos se llevó a cabo una intensa explotación de los, en aquel entonces, extensos pinares de la isla, cuya madera se utilizó en la construcción de embarcaciones. Otra parte del pinar cedió su terreno a la explotación ganadera y agrícola. Hacia principios de los años veinte del siglo pasado, la extensión original de pinar se había reducido en un 62%, y para finales de los años ochenta apenas quedaba un 20% del bosque primitivo.

El descubrimiento de la especie a finales del siglo XIX atrajo la atención de los responsables de los museos de Historia Natural europeos, que enviaron investigadores a recolectar ejemplares para sus colecciones. A principios del siglo xx más de un centenar de pinzones corrieron dicha suerte.

Los incendios forestales son la espada de Damocles de esta especie cuya pequeña población y la especialización a un tipo de hábitat muy concreto la hacen muy susceptible de sufrir grandes mermas por causa del fuego. Por otro lado, cerca del 95% de los pinzones habita una única masa de pinar, la Reserva Integral de Inagua, que pese a su protección legal recibe un gran número de visitantes cuyos desplazamientos no son objeto del deseable control. Además de las consabidas molestias (ruido, basura, etcétera), existe el riesgo de provocación de incendios. Otra fuente es la interferencia humana son las actividades silvícolas, como la recogida de piñones, el aclaramiento del bosque o cualquier otra práctica que se realice sin tener en cuenta los tiempos y requerimientos biológicos de los pinzones. Los depredadores naturales son causa habitual de mortalidad en ésta como en cualquier otra especie, pero pueden convertirse en un problema adicional si la población de Pinzón azul de Gran Canaria  disminuyera por debajo de ciertos límites.

El Gobierno c en 1991 un programa de conservación del Pinzón azul de Gran Canaria , con el apoyo de la UE. Este programa ha servido para realizar proyectos de investigación, de educación y de conservación, corno la instalación de bebederos, la repoblación forestal, el control de depredadores introducidos (gatos, etcétera) y la cría en cautividad del pinzón. Además, la especie cuenta con un plan de acción comunitario. Estas medidas deben mantenerse, pero resulta importante insistir en la necesidad de controlar el acceso a los visitantes a las áreas protegidas, adecuar las prácticas silvícolas a las necesidades del Pinzón azul de Gran Canaria y reforzar la población semiextinta de Tamadaba entre otras medidas.

El tamaño de la población del sur de la isla se ha estimado en unos 250 individuos, basándose en la extrapolación de los cálculos de densidad y el área de distribución que ocupa. El tamaño real pudiera ser menor dado que el hábitat no es homogéneo. Aunque esta población se mantiene estable desde finales de los años 80 del siglo pasado, actualmente parece no quedar más que unas pocas parejas dispersas.

Pinzón azul de Gran Canaria