La Tarabilla canaria

La Tarabilla canaria

Longitud: 12 cm Longitud alar: 6,2 cm Peso: 13-16 g Periodo de cría: a partir de febrero Puesta: 2-5 huevos Incubación: 13-15 días Vuelo: 16-18 días

La Tarabilla canaria o Saxícola dacotiae dacotiae, los grandes cambios que la isla de Fuerteventura está sufriendo en los últimos años afectan gravemente a esta especie endémica de la isla. Es muy fiel al territorio y, por tanto, muy susceptible de una rápida extinción por la acelerada destrucción de su hábitat de cría y alimentación.

A principios del pasado siglo llegó a criar en Alegranza y probablemente en Montaña Clara, donde se considera extinta. Actualmente sólo vive en la isla de Fuerteventura, donde alcanza su mayor densidad en barrancos como los de Vinamar y Butihondo.

BIOLOGÍA

La Tarabilla canaria es una especie de cuya biología y conducta se tenía poca información hasta hace pocos años. Las barranqueras, laderas y, en general, terrenos con fuertes pendientes, pedregosos y con vegetación arbustiva mediana o grande son su hábitat preferido, puesto que aquí encuentra una mayor disponibilidad de insectos su alimento, posaderos desde donde localizarlos y lugares donde ubicar el nido. Éste consiste en una copa construida con ramillas y pelo de cabra, que se coloca en el suelo o sobre alguna tapia a no más de medio metro de altura, al resguardo de alguna planta o piedra. Aunque los huevos son incubados sólo por la hembra, ambos sexos cooperan en la alimentación de los pollos. El fracaso reproductor suele ser bastante alto (cercano al 50% en algunos casos), debido a la depredación por parte de gatos, ratas y otras especies introducidas. Fuera de la época de cría, suele ser un ave solitaria, aunque ocasionalmente puede moverse en pareja o formando pequeños grupos.

HABITAT

Es una especie sedentaria y con gran fidelidad al territorio de cría. Hay alguna observación en Montaña Clara, pero no parece que haya criado en épocas recientes.

AMENAZAS

La destrucción irreversible de una buena parte de los hábitats naturales en la isla de Fuerteventura es la principal amenaza para la Tarabilla canaria. En pocos años, el desarrollo urbanístico, la creación de infraestructuras, los campos de golf, las explotaciones mineras y otras muestras de la actividad humana han ocupado una buena parte del espacio de cría y alimentación disponibles para la tarabilla y otras aves insulares. Teniendo en cuenta que se trata de una especie con una gran fidelidad al territorio, la destrucción de éste resulta especialmente grave.

Otra fuente de destrucción del medio es el pastoreo en régimen semiextensivo, especialmente lo que se conoce como « cabras de costa », animales que son dejados en libertad para que busquen su alimento, con muy poco coste para el propietario, quien hace poco aprovechamiento del ganado pero recibe subvenciones de la UE. La excesiva carga ganadera destruye la vegetación y deja el suelo expuesto a la erosión, la cual se ve favorecida por el continuo pisoteo de las cabras. Por otro lado, la pérdida de cubierta vegetal se traduce en una disminución de la fauna de invertebrados asociada a ella y, por tanto, del alimento básico de las aves insectívoras.

Las agresiones directas a las aves vienen del lado de los mamíferos introducidos, gatos y ratas principalmente, que pueden llegar a depredar sobre un 50% de los nidos.

Ante esta situación, se han tomado algunas iniciativas por parte de la Administración canaria y SEO/BirdLife, tanto en el campo de la investigación como en el plano legal, pero aún sería necesario aplicar una serie de medidas urgentes, entre ellas la elaboración y puesta en práctica de un Plan de Conservación que ponga límite a las amenazas antes mencionadas. Por un lado, sería imprescindible regular el número de cabezas de ganado que pastan libremente por la isla y controlar a los gatos silvestres; por otro, identificar las zonas de cría de la Tarabilla canaria y darles algún estatus de protección legal del que, en muchos casos, carecen. Todo ello debiera ir acompañado de programas de investigación y seguimiento de la población de la Tarabilla canaria y de campañas de sensibilización de la población local y los turistas acerca de sus problemas de conservación.

El único censo disponible es de 1985, cuando se estimó la población en un máximo de 850 parejas. Sin embargo, la tendencia es claramente negativa y el hábitat disponible cada vez menor, por lo que la población de tarabillas debe de haber disminuido considerablemente. Si no se recupera esta ave puede estar en la lista de animales en peligro de extincion y seria algo desagradable para todos

La Tarabilla canaria