Hombres y otros animales

Hombres y otros animales

Hombres y otros animalesTres ballenas grises atrapadas bajo el hielo del Ártico en Alaska fueron el centro de una memorable misión de rescate en otoño de 1988. Consiguieron lo que nunca podrían haber conseguido los políticos del momento: reunir a las fuerzas armadas soviéticas y americanas. Estaban condenadas a morir allí a menos que pudieran salir a la superficie, al aire, y su situación acaparó los titulares de los periódicos del mundo entero.

En la misma época, millones de animales morían en el mundo a manos de los hombres: en experimentos, trampas y mataderos, o al ser destruido su hábitat. La mayor parte de los hombres eran indiferentes a sus sufrimientos. Qué, especie tan extraña somos. Veneramos, mimamos y admiramos a algunos animales, mientras a otros se les tortura y destruye.

Quizá una de las razones por las que los seres humanos abusan de los animales es porque no podemos sentir lo que es ser un animal. Hemos olvidado que también nosotros somos animales. En las sociedades occidentales es muy fácil perder el contacto con el mundo de la naturaleza. Los animales se han alejado de nuestra vida cada vez más y las máquinas hacen muchas de las tareas que antes hacían los animales. Compramos la comida en un supermercado, dentro de limpios paquetes que apenas indican su origen animal; a veces es difícil darse cuenta de que una hamburguesa fue una vez una vaca.

¿Hombres sin animales?

La mayor parte de nosotros nos inclinamos a creer que los seres humanos somos la más importante e inteligente vida sobre la tierra y por tanto somos superiores a otros animales. Hay quien interpreta esto como la creencia de que las personas tienen poder sobre los animales y pueden utilizarlos como deseen. Otros lo traducen en la responsabilidad de proteger y cuidar de otros animales.

¿Pero es verdad que somos superiores a otros animales o es sólo que los hombres somos arrogantes? En la raza humana el cerebro y la inteligencia están sumamente desarrollados, pero otros animales poseen diferentes habilidades, como detectar campos magnéticos o vibraciones. Quizá no valoramos tanto esas habilidades porque no son humanas.

Los hombres pueden parecer muy poderosos cuando excavan túneles bajo el Canal de la Mancha, envían hombres al espacio y utilizan moderna tecnología para cambiar el mundo en todos los aspectos. Sin embargo, por poderosos que seamos, no podemos permitirnos olvidar que no nos es imposible vivir sin utilizar de alguna forma a otros animales. Sin otros animales, los humanos no podrían existir. Especies animales y vegetales son parte de una compleja red de vida en la tierra. Proveen de alimento y energía a otras plantas y animales. Son partes esenciales de los ciclos naturales que nos dan aire fresco, agua fresca y provisión fresca de nutrientes. Puesto que dependemos de animales y plantas para nuestra supervivencia, tratarlos con cuidado y respeto redunda en nuestro propio interés. Nuestra dependencia de los animales va más allá. Los utilizamos para obtener provecho, alimentos, ropa, herramientas, diversión, deporte; para mejorar nuestra imagen, nuestra feminidad o masculinidad.

¿Derechos animales o responsabilidades humanas?

¿Qué clase de trato queremos dar a otros animales? Toda la teoría de los derechos animales es una controversia en sí misma. ¿Existe esa clase de derechos? ¿Son los derechos un concepto humano y por tanto irrelevante para los animales? Estos debates interminables hacen furor en círculos filosóficos y, mientras se sienten importantes al establecer el status de los animales en un mundo controlado por los hombres, también necesitamos pensar en nuestras responsabilidades hacia los animales y sus necesidades.

Las responsabilidades hacia otros animales se dividen en dos categorías: hay responsabilidades morales, tales como « ¿deberíamos hacer experimentos con animales en benefició de los hombres?», y responsabilidades prácticas, tales como « ¿qué hacer para matar a los animales que nos sirven de alimento de modo que sientan el menor dolor y angustia posibles?».

Lo más importante que hemos de recordar sobre nuestras responsabilidades es que no son de otras personas, sino de cada uno de nosotros. Es una cuestión personal enfrentarnos al problema y examinar nuestro comportamiento y creencias. Este libro pretende ayudarte a hacerlo, examinando algunos de los dilemas que rodean a los humanos y a otros animales.

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