Herrerillo africano

Herrerillo africano, Parus teneriffae degener, Parus teneriffae palmensis, Parus teneriffae ombriosus, En las islas Canarias existen varias subespecies de herrerillos cuya distribución está limitada a determinadas islas. Así, P. t. degener es una subespecie endémica de Fuerteventura y Lanzarote, palmensis habita sólo en La Palma y ombriosus es exclusiva de la isla de El Hierro. Tienen en común su estatus de “aves en peligro de extinción”, afectadas, entre otras causas, por el desarrollo turístico de las islas. También existe otra subespecie, P. t. teneriffae, en Tenerife, pero no se encuentra tan amenazada.

Herrerillo africano

Longitud: 11 cm Longitud alar: 5,6-6 cm Peso: 10,5 g, aproximadamente Periodo de cría: de febrero a mayo Puesta: 4-8 huevos Incubación: 12-16 días Vuelo: 16-22 días

P. t. degener es una subespecie endémica de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, donde ocupa las partes más húmedas siempre que exista vegetación de cierto porte. En la segunda isla está más distribuida debido a la mayor presencia de zonas montañosas y barrancos. Las subespecies palmensis y ombriosus ocupan ambientes forestales de La Palma y El Hierro, respectivamente, sobre todo de pino canario, aunque pueden ser localmente abundantes en el monteverde.

BIOLOGÍA

La mayor parte de la información disponible procede de la subespecie majorera ya que la palmense y la herreña han sido escasamente estudiadas. A los herrerillos les gustan los paisajes arbolados, ya sean cultivados o naturales. En Lanzarote, es habitual encontrarlos en los frutales (higueras y almendros, entre otros), en los palmerales y pinares, y también en los escasos restos de vegetación termófila con euforbias y otros arbustos de mayor o menor altura. En Fuerteventura elige también los frutales (higueras y granados) y los palmerales. No es muy exigente en cuanto a la altura, pero sí requiere humedad, por lo que su distribución se limita a las zonas altas con orientación norte y a los barrancos, cauces y laderas.

Como otros páridos, el herrerillo africano lleva una dieta mixta en la que juegan un papel importante los insectos y sus larvas, así como los frutos de higueras, perales y otras plantas.

El periodo reproductor comienza generalmente en febrero, aunque pueden darse puestas ya en enero, y dura hasta el mes de abril, o más raramente hasta mayo, aunque en este caso suele tratarse de segundas puestas. El nido se instala en el interior de una grieta u oquedad, a veces incluso en viviendas humanas, y menos frecuentemente en árboles. Son habituales ya desde finales de mayo los grupos familiares y los jóvenes en sus primeros vuelos.

HABITAT

Las tres subespecies de herrerillos son muy sedentarias y territoriales y no se alejan demasiado de sus zonas de cría habituales tras el periodo nupcial.

AMENAZAS

La mezcla de arbustos y árboles de mayor porte son el hábitat ideal del herrerillo en Fuerteventura y Lanzarote, un tipo de estructura vegetal frecuente en los cultivos de frutales y en los barrancos y cauces. Sin embargo, en los últimos tiempos, se está produciendo un abandono de la agricultura tradicional y una continuada tala y quema de tarajales y otra vegetación habitual en embalses y barrancos, de manera que los usos tradicionales del suelo, desgraciadamente, están cediendo terreno a la construcción de edificaciones para prestar servicios y alojamientos turísticos. La agricultura restante está sufriendo un proceso de intensificación, lo que implica el uso de pesticidas en grandes cantidades. Las aves están, por tanto, perdiendo su hábitat, al tiempo que sufren los efectos de la contaminación.

El otro grave problema es el fuego, que afecta sobre todo a las subespecies de las islas más occidentales. Entre 1988 y 1998 ardió más de una quinta parte de la isla de La Palma, cerca de 14.000 ha de pino canario, hábitat principal del herrerillo. El Hierro, por su parte, vio arder otras 1.850 ha, también de pino. Ambas especies se ven igualmente afectadas por la extracción de madera y otros aprovechamientos forestales.

A todo lo anterior se añade la parte del fracaso reproductor achacable a la depredación de nidos por parte de ratas y gatos, los cuales, sin duda, atrapan también algún ave adulta.

La disminución del tamaño de población termina generando una limitada variabilidad genética, que se traduce en una mayor dificultad para responder a cambios ambientales y, en consecuencia, en una menor viabilidad de la población.

La subespecie de Fuerteventura y Lanzarote ha sido objeto de un cuidadoso seguimiento en los últimos 17 años, lo que ha permitido descubrir que su población está en claro y acelerado declive y no supera más de unos pocos cientos de parejas. En Fuerteventura puede cifrarse en unas 150 a 350 parejas, también en clara disminución. Las otras dos subespecies han visto muy afectado su hábitat por el fuego. Aunque la población de palmensis es algo mayor (entre 400 y 1.200 parejas), sigue siendo una cifra muy escasa.

Herrerillo africano