El Cuervo

El Cuervo

Longitud: 60 cm
Envergadura: 110-120 cm
Peso: 900-1.000 g
Periodo de cría: desde principios de abril
Puesta: 4-6 huevos
Incubación: 20-21 días
Vuelo: 45 días, aproximadamente

El Cuervo o Corvus corax canariensis, la subespecie endémica de Canarias de esta conocida ave se distribuye por todo el archipiélago, pero se encuentra seriamente amenazada por diversos factores, como la falta de alimento, los venenos, la caza ilegal y los tendidos eléctricos. Las poblaciones de Tenerife, La Palma y Gran Canaria están al borde de la extinción. Ocupa todas las islas e islotes canarios, aunque en los islotes suelen encontrarse tan sólo una o dos parejas reproductoras o pequeños grupos ocasionales.

BIOLOGÍA

El Cuervo es un ave típica de los cantiles, tanto costeros como de interior, y de todo tipo de paredones rocosos, aunque ocasionalmente puede instalar el nido en un árbol. Como todos los córvidos, se trata de una especie oportunista y, por tanto, recorre una gran variedad de ambientes en busca de sustento, desde la costa hasta la alta montaña, aunque suele evitar las zonas de vegetación más cerrada, como el pinar y el Monteverde.

La carroña es uno de sus principales recursos alimentarios y, por ello, es frecuente encontrarle en las cercanías del ganado y en los basureros; sin embargo, y al contrario que sus parientes peninsulares, puede aprovechar una gran cantidad de recursos vegetales y, de hecho, en algunas islas es bastante vegetariano, por lo que contribuye a la dispersión de semillas de plantas endémicas del archipiélago.

HABITAT

Es una subespecie residente, pero capaz de realizar notables desplazamientos posnupciales que le pueden llevar a distancias de varios kilómetros de su área de cría. Se ignora, sin embargo, si estos movimientos le hacen cruzar el mar hacia otras islas de manera habitual, pues sólo se ha confirmado un caso en 1976.

AMENAZAS

Para un ave que se nutre en gran parte de restos animales, la disminución de la cabaña ganadera y su estabulación ha supuesto un importante descenso en los recursos alimentarios. La presencia de ganado en estado semisalvaje en El Hierro, no obstante, proporciona una gran parte del sustento necesario para los córvidos. No conviene olvidar, sin embargo, que las mismas cabras que alimentan a los cuervos causan graves daños en el hábitat de otras especies, como la tarabilla canaria, por ejemplo. También escasean los cultivos de grano, que debieron de suponer para estas aves una fuente adicional de alimento en el pasado.

El omnivorismo del cuervo le lleva a capturar reptiles y ratas o sus cadáveres, y estos animales pueden estar contaminados por venenos o pesticidas. Tanto en Tenerife como en Lanzarote se han hallado cuervos envenenados por alguno de los productos habitualmente usados como plaguicidas o raticidas. Se da el hecho de que Canarias ostentan el récord de consumo de productos fitosanitarios, superando la media nacional.

El cuervo ha sido visto como una alimaña, por lo que ha sido perseguido por los isleños, pero también como alimento: en El Hierro ha sido tradicional el consumo de pollos de esta especie, y se tienen datos de la captura de hasta 120 en un solo día a principios de los años setenta del siglo pasado.En casi todas las islas se tienen datos de muerte de córvidos en tendidos eléctricos. Alguna torreta acumula récords de muerte, como la de El Quebradón en La Gomera.

Como cabía esperar, el impacto del turismo y la especulación del suelo también dejan su huella en las poblaciones de cuervos, pues causan una grave fragmentación y destrucción del hábitat; por otro lado, el auge del deporte de “aventura” y el continuo trasiego de personas y vehículos campo a través ocasionan graves molestias y mortalidad de pollos o fracaso de puestas. El aumento de ejemplares en las islas de ciertas especies competidoras, como la gaviota patiamarilla, es también un factor de amenaza potencial ya que se trata de una especie más robusta y agresiva que puede robarle el alimento e incluso depredar sus nidos.

Ante esta situación resulta necesario en primer término elevar la categoría de protección de la especie actualmente “sensible a la alteración del hábitat” a “animales en peligro de extincion” en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, y por tanto elaborar y poner en práctica un Plan de Recuperación que preste atención a los aspectos antes comentados (uso de venenos, cultivos tradicionales, incidencia de los tendidos eléctricos, presencia humana en las zonas de cría, etcétera). También se debieran poner en práctica medidas inmediatas y muy útiles, como la instalación de comederos en las zonas donde la situación de los cuervos es más crítica y el desarrollo de proyectos de investigación, por un lado, y de educación ambiental, por otro, para conocer mejor la biología de esta especie y dar a conocer sus problemas a la población residente y a los turistas.

La población total no supera unos pocos cientos de parejas: Lanzarote, 36-55 parejas; Fuerteventura, 70-160 parejas; Gran Canaria, 20-25 parejas; La Gomera, 100 parejas; El Hierro, 90-100 parejas; La Palma, 25-30 parejas; Alegranza, 5 parejas; Montaña Clara, 1 pareja; La Graciosa, 3 parejas; Lobos, 1-2 parejas. La tendencia general es a la baja y la situación más crítica se da en Gran Canaria, donde ha descendido de 162 parejas a las 20-25 actuales en poco más de 10 años.

El Cuervo