Alondra ricotí

Alondra ricotí

Longitud: 18 cm
Longitud alar: 10 cm
Peso: 32-47 g
Periodo de cría: de febrero a julio
Puesta: 3-4 huevos
Incubación: desconocido
Vuelo: desconocido

Alondra ricotí o Chersophilus duponti, esta alondra ricotí sólo está representada en Europa por su población española, muy fragmentada en pequeños núcleos que dependen para su supervivencia del mantenimiento de estepas con vegetación natural, un tipo de hábitat cada día más escaso en nuestro país. Actualmente, su área de distribución en España no supera los 500 km2 y ocupa tan sólo 14 localidades.

 Distribución limitada a la península Ibérica y el norte de África, desde Marruecos hasta Egipto. La subespecie ibérica C. d. duponti llega hasta el noroeste de Túnez. En España, habita sobre todo los páramos de la cordillera Ibérica y las estepas del valle del Ebro. Poblaciones menores se localizan en Castilla La Mancha, sobre todo en Guadalajara y Cuenca, mientras que Cataluña, Murcia, Valencia y Andalucía cuentan sólo con núcleos aislados de unas decenas de individuos en el mejor de los casos.

BIOLOGÍA

La alondra ricotí habita terrenos llanos, con poca pendiente, cubiertos por matorral bajo y algo disperso, de entre 20 y 40 cm de altura, como las parameras y zonas esteparias donde predominan los tomillares, las aulagas y otro tipo de vegetación propia de suelos yesíferos o salinos. La altura y densidad de la vegetación condiciona mucho la presencia del “rocín” (uno de sus nombres populares), que tiende a escapar a la carrera y ocultarse de los depredadores antes que volar. Está ausente, por tanto, de las zonas en pendiente, de vegetación cerrada o de muy alto porte.

Comienza a criar muy pronto: ya en febrero se la puede ver emitiendo su canto aflautado, tanto en vuelo como posada, y preferentemente al amanecer o al caer la tarde. Construye su nido en el suelo y parece tener un alto índice de fracasos en la cría (hasta el 84% a veces), compensados por sucesivos intentos, lo que alarga el periodo reproductor hasta el mes de julio.

En tierra se desplaza muy agachada, como un ratoncillo, pero, en cambio, se mantiene muy erguida cuando se detiene para explorar su entorno.

HABITAT

La alondra ricotí es una especie residente, con movimientos dispersivos tras la cría, y puede emprender desplazamientos repentinos ante olas de frío.

AMENAZAS

La alondra ricotí encuentra su principal problema en lo reducido y fragmentario de sus poblaciones, muy pequeñas para lo habitual en paseriformes, lo que las hace muy sensibles a las alteraciones del hábitat y a cualquier factor de mortalidad de adultos o pollos. Los núcleos marginales disponen de muy poca superficie de hábitat adecuado y están muy separados entre sí y de las poblaciones principales, en el norte del área de distribución.

El abandono de cultivos hace 50 años trajo consigo una regeneración de la cubierta vegetal típica de los paisajes esteparios y, como consecuencia, una expansión del hábitat adecuado de la alondra ricotí. En los últimos 20 años, sin embargo, los cambios en la política agraria de la UE y cierto tipo de subvenciones han conducido a un aumento de las roturaciones, incluso en zonas que no habían sido cultivadas en el pasado, y a la utilización de este tipo de terrenos para regadíos, secanos y hasta cultivos arbóreos. Como datos objetivos, hay que mencionar que una sola población segoviana ha mostrado un descenso del 10% en su población de ricotíes en apenas 3 años; que algunas poblaciones almerienses se ven afectadas por la expansión de los cultivos en invernaderos, y que la única población catalana, en el Tomillar d’Alfés, que contaba con 40-60 machos territoriales a principios de los noventa, sufrió una importante regresión y ya no se detectó en la primavera de 2006, lo que es, previsiblemente, el primer caso documentado de la extinción de una especie de ave en Cataluña.

El segundo factor de riesgo más importante es la depredación de nidos por parte de zorros y otros mamíferos.

La grave situación en la conservación de esta especie requeriría su inclusión en la categoría de “en peligro” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y la redacción y aprobación de una Estrategia Nacional que asegure su pervivencia. Además, las comunidades autónomas por las que se distribuye la especie deberían redactar el conveniente Plan de Recuperación.

Otro factor importante es la adecuada protección del hábitat y la inclusión en la Red Natura 2000 de todos los territorios de alondra ricotí. La actual expansión de parques eólicos en los mismos debería ir acompañada de adecuados estudios de impacto ambiental, y se debería denegar la instalación de aquellos que supongan una amenaza para la especie.

Además, se debe proteger el hábitat frente a todo tipo de actividades humanas, regulando la expansión de las prácticas agrícolas y ganaderas. En este último caso, resulta importante hacer un cuidadoso estudio de la carga por hectárea para mantener los niveles de cobertura vegetal en los límites convenientes para la alondra. La red de espacios protegidos tiene que contemplar los núcleos de población marginales, con mayor riesgo de desaparecer.

El estudio y seguimiento de la especie, la evolución de sus poblaciones, el detalle de su distribución, su ecología y requerimientos biológicos son también aspectos importantes a contemplar en el programa de conservación.

Estimaciones de 1990 daban una población cercana a los 13.000 individuos, pero estudios más recientes han rebajado esta cifra, que probablemente no supere los 5.000 ejemplares. Un 68% de esta población ocupa la cordillera Ibérica y zonas próximas de la Meseta Norte, y el valle del Ebro, con sus principales núcleos al sur de Soria, Los Monegros y Belchite

Alondra ricotí