Águila azor perdicera

Águila azor perdicera

Hieraaetus fasciatus
Longitud: 65-74 cm
Envergadura: 150-170 cm
Peso: 1,5-2,1 kg
Periodo de cría: de diciembre a junio
Puesta: 2 huevos
Incubación: 40 días
Vuelo: 60-70 días

Águila azor perdicera o Hieraaetus fasciatus, rapaz en franco declive en los pocos países europeos que habita, sólo España y los países del Magreb mantienen aún poblaciones de cierta entidad. El 70% de la población europea se reproduce en España, pero aun así, en nuestro país ha experimentado un descenso notable, sobre todo en la franja oriental, desde Cataluña hasta el sudeste peninsular, donde antes mantenía sus principales reductos de cría.

 Tiene una distribución discontinua, desde el sur de China y la India hasta el norte de África. En Europa mantiene sus principales poblaciones en España, Francia, Portugal, Italia, Chipre, Grecia y Turquía. En España se encuentra fundamentalmente en el litoral mediterráneo (Cataluña, Valencia, Murcia), Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

BIOLOGÍA

El Águila azor perdicera es un ave de ambientes cálidos y secos, habitante de serranías de poca entidad, generalmente calizas, con cortados rocosos donde anidar y próximas a llanos, coscojales y matorral, donde el ave puede encontrar alimento, básicamente conejos y otros pequeños mamíferos, aves o lagartos. Su técnica de caza más habitual consiste en concentrarse sobre las crestas en vuelo rasante para dejarse caer de repente sobre alguna presa que reposa o se alimenta en el suelo.

Son especies muy territoriales capaces de atacar a otras grandes rapaces que se internen en sus dominios, como los buitres. Generalmente cría en repisas de cortados a cierta altura y puede tener varios nidos en un mismo barranco que usa de forma alternativa a lo largo de los años. A finales de octubre comienzan ya los vuelos nupciales, que se prolongan hasta enero, pero la puesta no se produce hasta mediados de febrero. Si bien los jóvenes son capaces de volar ya a los dos meses y medio de nacer, aún permanecen cerca de un mes bajo la protección de los padres.

Unos tres meses después de abandonar el nido, los jóvenes se dispersan a distancias variables, entre 100-200 km de sus áreas de nacimiento, llegando incluso en casos extremos a desplazamientos cercanos a los 1000 km. Llevan una vida errante y utilizan zonas con abundancia de alimento donde no haya establecida ninguna perdicera territorial. Alcanzan la madurez sexual entre los 2 y los 4 años las hembras y los 3 y los 5 años los machos.

HABITAT

En toda su área de distribución es básicamente sedentaria, con movimientos dispersivos de las aves no reproductoras. Las más septentrionales se desplazan hacia el sur y el sudeste. Existen algunos datos de aves que cruzan el estrecho de Gibraltar.
AMENAZAS

El Águila azor perdicera debió de ser una especie común en las sierras mediterráneas, pero lo cierto es que las estimaciones de población correspondientes a los años ochenta del siglo pasado dan cifras no superiores a las 1.000 parejas, cifra que desciende hasta un máximo de 768 en el año 2005, lo que da idea de la tendencia en los últimos tiempos. Esta caída de población no es homogénea y se sabe que ha sido más fuerte en la zona norte de su área de distribución y en todo el litoral mediterráneo, mientras que en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura parece algo más Por lo que se sabe, la alta tasa de mortalidad de adultos parece ser la causa principal del declive poblacional. Esa mortalidad tiene varias causas; principalmente, la colisión con tendidos eléctricos (50% de las muertes), seguida de la caza ilegal, tanto por propietarios de cotos como por criadores de palomas que acusan a esta rapaz de depredar sobre ellas. Hay que hacer notar que en Valencia y Murcia existe una red ilegal de apuestas sobre las capacidades de estas aves domésticas que mueve mucho dinero. En la década de los años noventa se llevaron a cabo modernizaciones de los tendidos eléctricos en muchas zonas, pero no se tuvo en cuenta su impacto sobre las aves. El resultado ha sido un espectacular aumento de las muertes de rapaces y otras aves, como las avutardas, por colisión o electrocución. También es considerable el número de bajas causadas por el uso ilegal de veneno y cepos, medios empleados para eliminar rapaces. La disminución de las poblaciones de conejo ha obligado a el Águila azor perdicera a desviar su atención sobre otras presas antes menos comunes en su dieta, como las palomas o los lagartos.

Ciertos cambios de uso del suelo, como los cultivos forestales o la urbanización de las zonas costeras, con lo que conlleva de ocupación del territorio, la construcción de infraestructuras, la instalación de tendidos eléctricos e incluso parques eólicos sin concienzudos estudios previos de impacto ambiental, han influido también en la disponibilidad de alimento o en la mortalidad adulta de las perdiceras. Las actividades recreativas, como la escalada o el parapente, resultan cada vez más frecuentes en las zonas de nidificación y causan fracasos en la cría e incluso la deserción definitiva del territorio.

Una parte importante de las medidas de conservación propuestas, ya recogidas en un Plan de Acción Internacional, va orientada a disminuir la mortalidad adulta e incluye mejorar la gestión cinegética, reformar tendidos eléctricos y regular las actividades de colombofilia. También se considera de gran importancia la protección de los territorios de cría y de las áreas de dispersión y, por supuesto, mantener y coordinar las líneas de investigación que conduzcan a un mejor conocimiento del comportamiento y la biología de el Águila azor perdicera

La población mundial se cifra entre 10.000 y 100.000 ejemplares (no hay datos fiables de las poblaciones asiáticas). La población europea se estima en alrededor de un millar de parejas (1.013- 1.141). La población española se calcula entre 733-768 parejas, de las cuales más del 40% se encuentran en Andalucía.

Águila azor perdicera